martes, 9 de agosto de 2011

Rubí

-Ahora quiero ir a casa-espeté , tratando de poner término a mi discurso triunfal de la forma más digna posible.
       Por desgracia , no lo conseguí del todo, porque, al pensar en mi familia , de  repente mis labios empezaron a temblar y sentí que los ojos se me llenaban de lagrimas.¡Maldita sea,ahora no!
+No pasa nada,tranquila-me calmó Gideon.
       La sorprendente suavidad de su tono fue demasiado para mi capacidad de auto-control.Las lágrimas empezaron a rodearme por las mejillas sin que pudiera evitarlo.
+Oye,Gwendolyn,lo siento-De repente se acercó a mí, me cogió de los hombros y me atrajo hacia él-.Soy un idiota, he olvidado lo que esto debe representar para ti-me murmuró al oído-.Y eso que todavía puedo recordar o extraño que me sentí cuando salté por primera vez, a pesar de las muchas horas de esgrima, por no hablar de las clases de violín...
        Me pasó la mano por los cabellos, y yo me puse a sollozar aún más fuerte.
+No llores más-dijo él sin saber qué haces-.Todo irá bien.
                                                                                  Escrita por: Kerstin Gier.

No hay comentarios:

Publicar un comentario